Hablar de la música de baile, de la que el megamix forma parte, es obligado. Para ello debemos trasladarnos a finales los años 70, siendo su probable origen en los EE.UU, con gran influencia de la comunidad latina, de la que encontramos grandes influencias en verdaderos pelotazos de entonces. Sirvan de ejemplo algunos temas emblemáticos: KC & The Sunshine Band con aquel conocido "Please don´t go" (Casey/Finch) de 1979 y editado por Emi Records; Billy Swan con "I can help", compuesto por él mismo y editado en 1974, y por qué no, el mítico "Roll over Beethonven", de Chuck Berry y que versioneó la Electric Light Orchestra (E.L.O.) en 1972 en su segundo álbum de estudio "ELO 2", con el atractivo de ser una banda de rock sinfónico y no precisamente dance. ¿Qué me dicen del "Rock your baby", de George Mc Rae, editado en 1974 y versioneado en el Bolero Mix 9 (Blanco y Negro Music)? Los propios Beatles fueron también precursores de la actual dance music, o Bee Gees y la película "Grease" (John Travolta y Olivia Newton-John) en 1978. Más adelante, entre muchos éxitos, destacarían el tremendo "D.I.S.C.O." de los Ottawan, muy explícito en el título, o el "robótico" "Automatic Lover", de los Dee Jackson, que se destacó por el estribillo de segundo plano, confeccionado enteramente con sintetizador. 

El Magic Mix (mezclado por Jonathan) fue quizá el primer disco de mezclas editado en España por Blanco y Negro Music, cuyo título repetiría Arcade Music muchos años después El Fonny de Wulf megamix, editado en 1988 también por Blanco y Negro Music, causó buena sensación entre los amantes de las mezclas, ya que contenía unos efectos muy novedosos para entonces

                El motivo exacto de confeccionar la música de esta forma fue buscar una forma elegante de recopilar temas bailables sin necesidad de pinchar uno tras otro esperando a la finalización del anterior. El caso es que el sistema tuvo buena aceptación y se efectuaron grabaciones en cintas de cassette, las cuales fueron de verdadero culto. Aquí es donde en 1981 entra en escena "The aventures of Grandmaster Flash on the wheels of steel", recopilatorio de largo título y con una duración de 7,03 minutos, cuyo autor fue Grandmaster Flash & The Furious Five, donde se recopilaban temas de Sugarhill Gang, Blondie, Queen, Chic, Spoonie Gee y los propios Furious Five, utilizando los vinilos (eran necesarias varias copias del mismo) para grabar muestras en magnetofón, corte y pegado de cinta y scratchs. 

 

Grandmaster Flash Portada original del disco

 

                A pesar de que en 1980 la música dance tuvo un pequeño bajón, varios Dj´s empezaron a sonar con fuerza, caso de Jean Paul Maes, Lombardini, Aldini o Lex van Coeverden, así como nuevos artistas destacando con verdaderos bombazos de éxitos y ventas, como Ryan Paris y "Dolce Vita" (1983), con unas 100.000 copias vendidas, el barcelonés Gary Low en el mismo año con "I want you", o el sonido de sintetizador de los clásicos Lime y su "Babe, we´re gonna love tonite", editado en 1982 por Unidisc. Temas que nos hicieron vibrar en la pista a los que tuvimos la suerte de vivir la "movida" de entonces, extasiados ante los nuevos y técnicos sonidos.

                En lo que respecta a el megamix en España, poco después, en 1986, en plena vorágine musical, la casualidad permitió que dos jóvenes promesas, ambos disjockeys, se conociesen y trabajasen juntos mediante un contrato discográfico para la elaboración del primer megamix genuinamente español, el Max Mix 1, al que seguiría inmediatamente el segundo volumen, más espectacular todavía. Eran Mike Platinas y Javier Ussía, estrenándose como flamantes campeones del Concurso Nacional de DJ´s. Curiosamente y a pesar de la evolución en efectos y secuencias, para este Max Mix 2 no se utilizó ningún sampler. Tal como afirma Mike Platinas: "los efectos de secuencias multitono que parecen realizados con sampler son en realidad combinaciones de los puntos mínimo, central y máximo de variación de velocidad del giradiscos y el magnetófono". La grabación de este trabajo duró dos semanas en sesiones de 16 horas al día, con unos 600 cortes de cinta y ayudado por dos platos Technics, un mezclador y dos ecualizadores Ecler de 10 bandas por canal, y el aparato al que se refiere Mike, que es un Revox B77.

Magnetófono Revox B77, idéntico al utilizado para el Max Mix 2

                Más adelante, tomaron el relevo otros dos jóvenes prometedores (DJ y locutor de radio), grabando el Max Mix 3. Eran José Mª Castells y Toni Peret. Entre inevitables competencias discográficas, lucha por licencias de reproducción y la elaboración de más de 50 megamixes, la amistad entre ambos ya era un hecho.

El Bolero Mix, mezclado por Raúl Orellana, fue el primero de una larga saga de volúmenes que completarían Quique Tejada, Quim Quer y Jordi Luque Título mítico este Max Mix, primero de la saga de Max Music, que estrenó a Mike Platinas y Javier Ussía. 

                En la competencia, otro disjockey, Quique Tejada, rival discográfico y también amigo fuera del estudio, ofrecía trabajos de altísimo nivel, absolutamente sorprendentes. Finalmente contratado por la discográfica de los primeros, pudieron realizar un viejo sueño: trabajar juntos. Más adelante, decidieron integrarse en una nueva compañía, uno de ellos sufrió un secuestro por sicarios contratados por un directivo de su anterior compañía (que finalmente erraron en su persona y secuestraron a un empleado), y la misma acabó desapareciendo y transformándose en otra nueva. Y la amistad de estos tres jóvenes sigue inalterable...

                Esta historia, digna de telenovela, es absolutamente real y sólo es parte del inevitable negocio de la música y el mundo del megamix, esa etapa que algunos vivimos desde la mesa de mezclas de la discoteca.

                Aunque los primeros megamixes y discos de mezclas en España empezaron a ser conocidos a partir de 1986, sobre todo con la publicación del "Magic Mix" de la compañía Blanco y Negro, lo cierto es que unos años antes ya eran escuchados (se reitera a los Grandmaster), preguntándose más de uno cómo demonios se lograban aquellos efectos espectaculares que iban más allá de la mezcla acompasada y scratch que escuchábamos en la pista de baile. Uno de los primeros y más conocidos especialistas entre 1984 y 1989 fue Raúl Orellana, creador de los famosos Bolero Mix, que en la actualidad ejerce de productor y compositor (las madrileñas Azúcar Moreno contaron con él en sus primeros trabajos). Este profesional de las mezclas ya dejaba boquiabiertos a propios y extraños por la preciosidad de sus trabajos, en los que a la mezcla acompasada unía cómicos jingles, técnicos scratchs, sintetizadores y una multitud de efectos sonoros (en ocasiones, en alguna transición de temas, se podían escuchar hasta tres discos sonando a la vez). Contratado por la compañía Blanco y Negro, verdadera pionera de los megamixes, elaboró trabajos como "Studio 54 Connection" (dos volúmenes, hoy dignos de coleccionistas), "Dance, dance, dance" y los Bolero Mix hasta el volumen 5, allá por 1989, cuando la música ácida comenzaba a arrasar en las pistas.

                Sin embargo, en 1985, otra compañía comenzó su andadura discográfica, contratando, tal como se ha dicho, a los ganadores del Concurso Nacional de DJ´s: Mike Platinas y Javier Ussía. Era Max Music, que al igual que Blanco y Negro y otras compañías, radicaba en Barcelona, que publicó el primer Max Mix de la saga que conocimos. Poco tiempo después, apareció el segundo volumen, absolutamente espectacular y mucho más completo que su predecesor. Mientras tanto, tímida e inevitablemente, comenzaron a surgir y darse a conocer por otras compañías otros megamixes y mezclas, algunos de dudosa calidad y otros realmente competitivos. Sin embargo, existía un problema originado por Max Music, y no era otro que el registro por su parte de la palabra "megamix" ("millón de mezclas"), obligando al resto de compañías a bautizar sus trabajos, aunque fueran con multitud de efectos, como "Mix" u otra denominación. Algunas hicieron caso omiso, como la tristemente desaparecida Arcade Music a partir de 1992, que utilizó una inteligente separación de letras (p.e. "Mega Mix 94") y en otras saltándose todo el protocolo. El problema no afectaba sólo al título del trabajo, sino a la versión "multiefectos" (las comillas van adrede para que comprendas mejor el problema). Por esa razón, los trabajos de otras discográficas fueron denominados únicamente como "Mix" (p.e. "Bolero Mix") y no como "Megamix" (no existe el "Bolero megamix..."). Pero, ¿y la versión "multiefectos"? Hubo que recurrir a la imaginación para nombrarla, como su directa competidora, Blanco y Negro Music, que recurrió a títulos como "Arresuda versión" (en el Bolero Mix 8). Como vemos, el problema es muy complejo y nos hace recapacitar sobre nuestra forma de pensar acerca de un megamix. Y es que al nombrarlo hacia nuestro disco de mezclas favorito, lo hacemos como "aquel o ese megamix", pero utilizamos una palabra registrada por la compañía Max Music con toda su legalidad jurídica correspondiente. Menos mal que no registró también la palabra "Mix", porque podríamos volvernos locos, pero es innegable el haber sido una valiente maniobra... que perjudicó sobremanera al resto de compañías, ¿no te parece? Fíjate que incluso en las tiendas de discos, esos megamixes de Max Music aparecieron agrupados en secciones llamadas "Dance", "Recopilaciones" o "Mix", no utilizando "Megamix".

Master Mix, editado bajo el sello Jump Records (propiedad de los dos DJ), fue título de referencia por la calidad de los efectos incluidos, donde no faltaban espectaculares scratches y jingles que todavía asombran ¿Qué decir del Scratchin´10, de Juan Manuel Ortega? Mezclado al estilo americano, no fue promocionado por Splash Records como debiera, pero la calidad de sus temas es insoslayable. 

                Volviendo al punto que dejamos, fue después del Max Mix 2 cuando empezaron a competir en calidad otros megamixes. Sería laborioso nombrar algunos destacables, pero no podemos olvidar aquel tremendo "Scratchin´10" de Juan Manuel Ortega, el "Party Time" de Fernandisco y Kako DJ o el Polo Mix (en el que no figura autor, pero por la técnica, apuesto por Manuel del Moral). Durante un tiempo, la supremacía en los megamixes fue repartida entre las citadas compañías Max Music y Blanco y Negro, destacándose ambas por distintas estrategias de marketing. En efecto, Max Music potenciaba la imagen de los Max Mix con gran peso publicitario, como el apoyo del programa "Los 40 Principales", de la Cadena Ser (Fernadisco ya aportó su imagen en "Megatrón", Joaquín Luqui su voz en varios "Lo + duro" y José A. Abellán grabó el "Mix 40 Principales", obra de coleccionista y actualmente casi imposible de encontrar). Buena estrategia, sin duda, ante la apuesta de futuro hecha con sus dos "chicos mimados", José Mª Castells y Toni Peret, ofreciendo trabajos de enorme calidad y no reparando en número, cuya saturación en un sector constantemente renovable hizo bajar enteros a más de un disco, llegando Peret a separarse de la compañía y dejando la grabación de los Máquina Total 3 y 4 a su amigo Castells.

                Blanco y Negro optó, sin embargo, por mantenerse fiel a la incuestionable calidad de Raúl Orellana y posteriormente de Quique Tejada, manteniendo una publicidad a veces discreta y otras potente, en este último caso con el Bolero Mix 10, cuyo anuncio fue televisado en los primeros minutos de publicidad del nuevo año (creo recordar que fue, concretamente, el segundo, con el consiguiente desembolso económico). Esta compañía optó por una premisa que siempre funciona a la perfección: si un trabajo es bueno, se vende sin una gran inversión publicitaria. Y así fue, como en los Bolero Mix, cuyas ventas fueron millonarias.

                ¿Fueron mejores los Max Mix o los Bolero Mix o, posteriormente, los nuevos títulos fuera de esta, aparentemente, interminable saga? Es la eterna pregunta de difícil respuesta. Aunque sobre gustos no hay nada escrito (el usuario es quien decide), podríamos optar, aunque no deja de ser una opinión personal, por un empate técnico. Y mis razones son las siguientes:

                1) Max Music "pecó" de abusar de imagen, mientras Blanco y Negro optó por calidad de trabajos.

                2) Mientras la calidad del sonido de Blanco y Negro era excelente, algunos trabajos de Max Music aparecían un tanto "sucios", si se me permite la expresión. No podemos comparar el sonido del Bolero Mix 8 con el del Máquina Total 2 (salieron casi a la par): muy superior el primero. Y no podemos comparar el sonido del Bolero Mix 6 con el Max Mix 10: muy superior el segundo, de los pocos que superaron este aspecto. Y los que hemos trabajado con una mesa de sonido sabemos en qué aspectos.

                3) Max Music tiene más discografía de mezclas que Blanco y Negro, muy cierto, porque "necesitaba" compensar la superioridad de la segunda en calidad, además de que la música dance queda obsoleta en novedades muy rápidamente. Eso hizo que José Mª Castells y Toni Peret estuviesen a veces un tanto saturados (difícil compaginar radio y sesiones en discoteca) y que la calidad de algunos de sus trabajos se resintiese. Las prisas no son buenas...  

                Si a todo sumamos que ambas compañías utilizaron covers (versiones no originales, porque no siempre se conseguía licencia), las dos quedaron, a mi entender, empatadas. No obstante, con los apuntes de cada megamix aquí analizado, sacaremos más cosas en claro y entenderemos más aspectos, descubriendo alguna rareza no conocida.

                Mientras tanto, durante esta lucha por la hegemonía en las mezclas, florecieron otras compañías españolas que empezaron a comercializar megamixes realizados por DJ´s de gran calidad técnica contrastada, como fue Metropol (aquí comenzamos a conocer a Quique Tejada y Oriol Crespo), Boy Records (contó con Ilde Irún y Mike Platinas), Area International, Contraseña Records... Y es que por mucho que Max Music pregonase la calidad de sus "dos chicos", José Mª y Toni, la realidad es que aspiraba a monopolizar este sector musical (visible en el libreto adjunto al Max Mix 11, el primero que apareció en formato Cd), algo irreal a todas luces. Poco a poco, Max Music tuvo que aceptar, porque no había otra forma, la presencia de más D.J. efectuando mezclas, siendo tanto los mencionados como, por ejemplo, Dimas Carbajo, Ram J, Chimo Bayo, Julio Posadas, DJ Chumi, DJ Chus y tantos otros, valorando ya abiertamente a Quique Tejada cuando fue por ellos contratado y formando parte del Dream Team con Peret y Castells (véase libreto del Dream Team Mix).

                En 1991, con los megamixes en su apogeo y presentes por doquier, los trabajos pasaron a ser más recopilatorios que otra cosa, sin que se sepa exactamente el motivo, quizá estrategia discográfica o demanda de los usuarios. El caso es que de los 15 minutos aproximados a los que estábamos acostumbrados, el megamix fue recortado en minutaje, llegando a durar entre 8 y 12 minutos (lamentables los 5,03 minutos dados a Mike Platinas en el Bombazo Mix 3, comparable a cualquier tema musical). Max Music, por ejemplo, optó por este cambio, aunque mantuvo la versión radio. Blanco y Negro hizo igual, ya presente en el Technodinosaurius o los Máquina del Tiempo y así sucesivamente, por lo que los aficionados al megamix nos vimos un tanto defraudados por el cariz que tomaba esta actitud. A veces no compensaba gastarnos el dinero en un recopilatorio del que disfrutaríamos poco tiempo de mezclas... y las ventas de estos productos comenzaron a bajar inexorablemente, aunque algunos permanecimos fieles.

                A la desaparición sistemática del disco de mezclas, en 1992 empezaron a surgir los Mix, que tuvieron buena aceptación. Fue cuando algunas compañías explotaron este filón, como Ariola y su subsello Paradance, editora de los excelentes Pelotazo Mix (acertada y gran apuesta contando con auténticos "pelotazos", comercialidad y práctica ausencia de covers), o la multinacional Arcade, con una enorme cantidad de volúmenes interesantes, tales como el Work that Body, House Party, Va de... Techno o Thunderdome, firmados por destacados DJ´s nacionales (DJ Chus, Kike Boy) e internacionales (The Prophet, Addy van de Zwan, DJ Paul, Gizmo...)

                En pleno auge de estas compañías, la rivalidad de las dos que centraban la atención en España, llegó a extremos cómicos. Sirvan como ejemplo el Máquina Total 6 (Max Music) y el Technodinosaurius (Blanco y Negro), que aprovecharon la por entonces recién estrenada película "Jurasic Park", de Steven Spielberg, de gran éxito taquillero para incluir el consabido dinosaurio en portada y efectos de sonido "jurásicos" en el inicio de los respectivos megamixes. O el Rambo Total (Max Music) y el Rambo Mix (Blanco y Negro). En este caso se llevó la palma la primera compañía, tanto por calidad como por adquirir los derechos de  imagen  del humorista Santiago Urrialde, quien se dio a conocer en el desaparecido programa "Esta noche cruzamos el Missisipi", presentado por el periodista Pepe Navarro, representando cómicamente al héroe de esta película protagonizada por Silvester Stallone. Por ello, presuntamente Blanco y Negro tuvo que retirar su disco, habida cuenta que dejó de verse rápidamente en las tiendas de discos. Aún así, tenemos la imagen de su "doble" utilizado, del que prefiero no opinar..., porque seguro que si tienes ambos discos pensarás igual que yo. No sabemos cuál de los dos trabajos salió antes a la venta, pero Max Music incluyó una nota al respecto en su Rambo Total, animando al comprador a que rechazase imitaciones.

                En estas estábamos, cuando en 1995 Max Music logró un sueño largamente ansiado por sus directivos, Toni Peret y José Mª Castells: la contratación de su DJ rival (¿te suena aquello de "si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él"?); Quique Tejada. Como se ha dicho, Tejada fue quien mezcló el resto de mezclas de Blanco y Negro desde el Bolero Mix 6, sustituyendo a Raúl Orellana. Así se formó el conocido Dream Team español (porque hubo otro trabajando para la discográfica Arcade) y con la compañía frotándose las manos ante semejante plantel de calidad. Blanco y Negro acusó el golpe, teniendo que recurrir a Quim Quer como sustituto, que al fin y al cabo, ya trabajó con ellos en discos menores como D-Pop, allá por 1992, acompañándole Jordi Luque.

Muy espectacular, el Dream Team Mix fue todo un pelotazo de salida a la unión de José Mª Castells, Toni Peret y Quique Tejada, antaño rivales discográficos y que por fin cumplieron un sueño largamente ansiado. Desgraciadamente, Max Music no los promocionó como se merecían, excepto quizá en este gran trabajo y el último Max Mix editado en 1997

                Esperábamos mucho del Dream Team, soñábamos los DJ´s y aficcionados a los megamixes que podría volver la "Época Dorada" de las mezclas, máxime cuando Peret, Castells y Tejada ya dejaron una buena muestra de su capacidad en el Dream Team Mix, pero la compañía erró estrepitosamente en dos aspectos esenciales: promoción y calidad de trabajos. No sólo no cambió el minutaje de mezclas (ya había suprimido la versión mix de los discos), sino que puso a trabajar a estos magníficos profesionales con el inaudible Rumba Total (megamix de rumbas) y el Caribe Mix (música salsera), aunque el último debemos de reconocer que vendió de forma excelente. Evidentemente, ambos trabajos se hicieron lo mejor que se pudo, pero no pegaban ni con cola. A pesar de que ambos hayan servido como experiencia a la hora de mezclar nuevos sonidos y bpm (un servidor tuvo que acostumbrarse periódicamente a mezclar hardcore a comienzos de los 90), la solución hubiera sido quizá confeccionar un recopilatorio, al menos con una versión radio. También hubo aciertos, como el fin de la saga Max Mix con el editado en 1997 y que no llevaba el número 13 que le correspondería (¿superstición?), en el que los tres DJ´s hicieron un trabajo absolutamente impecable y espectacular. También es de destacar el Megasession de Mike Platinas (aunque con bastantes covers, pero de buena calidad), o los dos volúmenes Dance Sessions. Ya que en Max Music estaban mentalizados de editar sesiones directas (decisión respetable, desde luego), tampoco estuvo bien que mintieran al personal, insertando el sonido del vibrante público... pregrabado (Dance Sessions vol. 1). No obstante, siendo sinceros, este error no empaña unas magníficas grabaciones y calidad mezcladora. Lo que ocurrió exactamente fue que las licencias para fragmentar los temas que se solicitaban, costaban demasiado caras, debiendo recurrir desde mucho tiempo atrás, a los covers. Los precios llegaron a costar lo mismo que si se licenciaba el tema completo, por lo que el megamix empezó a desaparecer y las sessions fueron ya la prioridad en un mercado discográfico en constante renovación.

                Entre una ya legión de discográficas ofreciendo sesiones en directo, que disputaban el trono a Max Music y Blanco y Negro, la primera dio un golpe maestro contratando a Mike Platinas, lo que supuso su vuelta a su primera compañía, grabando el Bombazo Mix 3. Sin duda alguna, Blanco y Negro, en apariencia, quedó herida de muerte, porque sin poner en duda la profesionalidad de Jordi Luque y Quim Quer, su calidad no era comparable y no podían competir con Max Music, aunque aguantaron el tirón estoicamente y mejoraron las mezclas poco a poco. No sabemos a ciencia cierta si Platinas y el Dream Team llegaron a estar integrados a la vez en esta discográfica, pero la última grabación de los segundos fue probablemente el mencionado y exquisito Max Mix (conocido como Max Mix 97, dando fin a la saga), pasando a gestionar distintos apartados de la recién nacida Vale Music, que apostaba fuerte por la música dance. El ingeniero de sonido de Max Music hasta el momento, Andreu Ugas, buen amigo de Peret y Castells (colaboró activamente en la composición de distintas formaciones musicales con ellos, como Viceversa) también abandonó la compañía, dejando ese apartado en manos de Víctor Villanueva. ¿Qué había ocurrido? Pues que debido a injerencias entre los productores de Max Music, Miguel Degá y Ricardo Campoy,  el último fundó Vale Music, que seguía apostando por la música dance.

Uno de los mejores trabajos editados por Vale Music fue este Cultura de Club de 2003, mezclado por Jaume Battle y Fabyan Salvador Culture Music, con el patrocinio de Fortuna, fue editado por Tempo Music en 2002, con las mezclas de Mike Platinas y Julio Torres

                Durante un tiempo, Max Music salió al paso con Mike Platinas, grabando más trabajos pero a mi juicio, limitando enormemente a este maestro de las mezclas en la elaboración de megamixes. Entonces llegó el desgraciado incidente mencionado al principio. Ignoramos el motivo exacto, pero el caso es que el descerebrado presidente de Max Music, Miguel Degá, que apostó por Platinas y después por Castells y Peret desde el Max Mix 3, contrató a sicarios para secuestrar a su compañero, Ricardo Campoy, confundiendo al mismo con José Mª Castells por similitud física y por tener el mismo coche. El hecho, obviamente, fue más allá, dictando prisión para Degá por 3 años según sentencia del Tribunal Supremo y supuso el golpe de gracia para esta compañía, que ya había visto reducidas sus ventas por las razones expuestas.

                De ahí surgió, como hemos dicho, Vale Music, y de otra, Tempo Music, a donde marcharon Mike Platinas y Frank T.R.A.X., entre otros. Fue el triste final de Max Music, una compañía puntera y valiente en todo lo referente a la dance music y megamixes a nivel nacional e internacional. En la actualidad, su directa competidora, Blanco y Negro, sigue en el tajo, habiendo adquirido los derechos del Ibiza Mix, que sigue editando anualmente, aunque ya no se dedica abiertamente al mundo del megamix, excepción hecha del "Multi Megamix", un trabajo preciosista editado en 2004 y mezclado por dos "tigres" de las mezclas: Jordi Burgos y Sergi Rueda. Sin embargo, distintas maniobras de márketing y estrategia indican que espera recuperar el megamix, aunque para público más específico. Por su parte, Vale Music mantiene una política en trabajos discográficos digna de mención, colaborando con ella DJ´s de calidad tan contrastada como Frak T.R.A.X., DJ Neil, Fabyan Salvador, Paco Pil (bajo otro nombre) entre otros muchos.