
Los sistemas de grabación digital que funcionan a resoluciones de 24 bits están diseñados para capturar grabaciones de alta calidad y asegurar la mejor relación señal-ruido y rango dinámico. Dicho esto, el ruido y la distorsión interna son todavía frustraciones habituales que a menudo llevan a los dueños de pequeños estudios de proyectos a gastar mucho dinero, a veces innecesariamente, en intentar resolverlos. En la mayoría de casos, sin embargo, el equipo no es lo que falla, sino que hay que revisar la estructura de ganancia de las grabaciones y mezclas.
INTEGRIDAD ESTRUCTURAL.-
Una correcta estructura de ganancia, sea en sistemas digitales o analógicos, asegura que el resultado final utiliza todo el rango dinámico disponible, tiene un ruido de fondo mínimo y no introduce distorsiones indeseadas en la señal. Puede parecer una afirmación bastante genérica, propia de una buena práctica de grabación, pero es muy concreta cuando hace referencia a la estructura de ganancia, puesto que cualquier distorsión añadida a la señal en una etapa es imposible de eliminar en la siguiente. Todas las etapas del recorrido de la señal deberían ajustarse de modo que cada procesador (sea hardware o software) reciba el nivel de entrada correcto, y en consecuencia, funcione óptimamente dentro de su rango dinámico. Un buen ejemplo es el de una reverberación utilizada en un canal auxiliar.
Para este ejemplo, vamos a suponer que deseamos añadir un poco de reverberación a un sonido. Esta acción se puede realizar de dos maneras. En primer lugar, se puede enviar una pequeña cantidad de señal desde el canal de la mesa (a través de un auxiliar) hasta la unidad de reverb y ajustar las salidas de la reverb a ganancia unidad (o incluso superior), para devolver la señal a la mezcla con el nivel adecuado. Hasta aquí, todo bien. El problema de este enfoque es que el nivel de señal que se envía a la reverb es muy bajo, en relación con el rango de entrada del dispositivo, y por consiguiente, cercano a su ruido de fondo, con lo que se obtiene una mala relación señal-ruido. Como la salida del dispositivo es muy débil, es probable que haya que amplificar este nivel, elevando a la vez el ruido de fondo y la señal.
El segundo enfoque es tener el envío auxiliar del canal ajustado a ganancia unidad (aproximadamente), lo cual asegura que el procesador reciba una señal de entrada suficientemente fuerte (cuidado con la saturación). El nivel de mezcla del efecto se controla por el nivel del retorno y, en consecuencia, el procesador de reverb opera a un nivel que se sitúa dentro de su rango dinámico y el ruido de fondo está mucho más separado de la señal.
EL PUNTO MÁS DÉBIL.-
Una buena estructura de ganancia se basa en que cada etapa debe funcionar dentro de su rango operativo, aunque la distorsión indeseada de la señal puede suceder en cualquier punto de su recorrido. Los preamplificadores de micrófono, por ejemplo, son especialmente propensos a las distorsiones internas, sobre todo los de las mesas de mezclas de gama baja. También es posible que los propios micrófonos distorsionen (echa un vistazo a los niveles SPL para el 1% de THD de las hojas de especificaciones de los micrófonos), pero es mucho más probable que sea el previo el que distorsione. En este caso, una buena medición sólo puede servir de guía para solucionar el problema, ya que la medición PFL suele ser posterior a la sección de ecualización y al punto de inserción del canal, lo cual restringe el problema a estas dos áreas. Una vez se ha introducido la distorsión en la señal, no se puede resolver el problema bajando el volumen del canal; primero hay que ajustar correctamente la ganancia del preamplificador.
ANALOGÍA DIGITAL.-
El momento más crítico para garantizar una óptima estructura de ganancia es durante el proceso de grabación. Si trabajas con un equipo analógico, siempre existe un cierto margen dinámico disponible antes de que la distorsión sea evidente, hasta el punto que la mayoría de mezcladores puramente analógicos disponen de un margen de cerca de 6 dB, después de la última marca de +12db VU, antes de que se genere distorsión en la etapa de salida de la mesa. Al pasar del mundo analógico al digital se pierde el lujo de este margen dinámico. Existe un punto de no retorno, en el que todos los bits son unos y a partir del cual se corrompe la señal. Para tenerlo en cuenta, los grabadores y las tarjetas de sonido digitales están configurados con un falso "margen dinámico" interno, de modo que se les tiene que enviar mucho nivel de señal para conseguir generar distorsión digital. El resultado es que puede llegar a ser bastante difícil obtener un buen nivel de señal con una tarjeta de sonido, ya que una mesa analógica puede tener que enviar la señal +12dB por encima del nivel al que se esperaría llegar a los 0dBFS en el medidor digital. La ironía está en que para alcanzar dichos 0dBFS el mezclador estará funcionando a un nivel cercano al de su umbral de distorsión interna. Al respecto, se suele argumentar que el motivo está en que las pequeñas distorsiones analógicas son menos problemáticas que cualquier distorsión digital.
Una posible solución es ajustar la sensibilidad de las entradas de la tarjeta de sonido. En lugar de ajustar la salida de la mesa de mezclas a la entrada de la tarjeta, es posible configurar la tarjeta a una sensibilidad de -10dBV. Si el nivel de señal de las salidas de la mesa está a +4dBV, se puede alcanzar los 0dBFS en las entradas digitales con un nivel de unos +4dB VU en el mezclador.
LIGERA COMPRESIÓN.-
Obtener la máxima relación señal-ruido en una entrada digital no es siempre tan sencillo. Con un sistema de 16 bits, por ejemplo, dejar 6dB de margen reduce la relación señal-ruido a 90dB. Una opción es usar una compresión analógica suave antes de entrar a la tarjeta de sonido, para suavizar los picos transitorios y subir el nivel de las señales más débiles mediante la recuperación de ganancia del compresor. Los convertidores sufren al grabar señales muy débiles debido a una falta de resolución, y es entonces cuando los problemas derivados del ruido de cuantización se hacen evidentes. La ventaja de comprimir la señal antes del proceso de conversión A/D es que se aprovechan mejor todos los bits, lo cual ofrece una mejor integridad de la señal una vez alcanzado el terreno digital. La desventaja es que esta compresión no se puede eliminar de la señal grabada, y que la ganancia de recuperación también elevará el ruido de fondo de la señal analógica, pudiendo llegar a revelar las carencias de la etapa de preamplificación.
DINÁMICA DIGITAL.-
Una vez en el terreno digital, una mala estructura de ganancia puede tener un efecto mucho más catastrófico que el problema equivalente en una mesa analógica. Saturar un canal virtual más allá de 0dBFS puede dañar la señal de audio. La desventaja de los mezcladores virtuales es la medición, que ayuda a detectar y resolver fácilmente problemas con la estructura de ganancia. Todos los canales, sean auxiliares, buses, grupos o salidas principales, tienen un picómetro que proporciona información visual adicional acerca de las señales de audio. En una mezcla complicada, la función Peak Hold (que mantiene indicado el nivel máximo de pico) es de mucha utilidad, puesto que permite examinar los canales y ver cuáles han superado ese límite, dando la posibilidad de resolver el problema.
GLOSARIO.-
GANANCIA UNIDAD - Nos referimos al punto marcado como 0dB en un fader, en el que ni se amplifica ni se atenúa la señal.
MARGEN DINÁMICO - Es la cantidad de "espacio" electrónico disponible en un procesador de señal entre su nivel normal de funcionamiento y el punto en el que empieza la distorsión.
RUIDO DE CUANTIZACIÓN - Es el ruido aleatorio que se añade a la señal durante el proceso de digitalización, al asignar el valor de la señal analógica a su equivalente en bits. Este ruido sólo constituye un problema al grabar señales de audio muy débiles.
dBFS - Es el rango de decibelios utilizado para la medición digital, en la que los 0dBFS representan el nivel máximo de señal, a partir del cual el resto de niveles se mide de forma negativa.