
Existe una larga lista de razones por las cuales una mezcla no acabe sonando como uno quiere bajo otras plataformas de reproducción, y tiene mucho más que ver con la simple elección de monitores... Parece que el personal en los estudios siempre esté en la eterna búsqueda de loso monitores perfectos: unos monitores fiables donde puedan mezclar cualquier música sin peligro a equivocarse. Suelen vender su alma por una pareja de monitores que juran son los definitivos, pero a la hora de escuchar el material en otro sistema, como en casa o en una oficina de una discográfica, el resultado no siempre es el mismo, por lo que pierden la fe en ellos y buscan consuelo en una nueva "referencia". Hasta que la no encuentren, quizá entren en un estado de nervios o incluso de pánico antes de perder el criterio de forma completa. La razón por las que unos buenos monitores de repente pierdan todo su atractivo ha traído de cabeza a mucha gente, pero la verdad es que los altavoces no son siempre la raíz del problema. En esencia no han cambiado tanto entre los días de las mezclas "mágicas" y los de las mezclas difíciles de estandarizar. En muchas ocasiones, el problema no radica en la elección de altavoces sino en la música en sí, tal como veremos a continuación. Son muchas las cosas que pueden influir por el camino hacia la mezcla universal, como por ejemplo la percepción sonora de los ingenieros de estudio que las utilicen. Parece que pasen a través de las siguientes fases durante el período de uso de un mismo tipo de altavoces:
-- Primera escucha, se forma la primera opinión.
-- Se empiezan a conocer mejor, se evalúan y se adapta la opinión.
-- Se empieza uno a preocupar por los aspectos secundarios del sonido general.
-- Uno se aburre de su sonido y surgen las primeras dudas acerca de su "precisión".
Suele pasar que, tras dar con un nuevo monitor favorito, el usuario entre en el período de excitación al asegurar que por fin ha encontrado un sistema del que uno puede trabajar con la precisión anhelada a la hora de grabar y mezclar. Este período precede a la etapa en que se afirma que el sonido está "equivocado" y no son lo suficientemente aptos. Si durante esta transición tenemos en cuenta que nada en la configuración del estudio ha cambiado, resulta poco creíble que unos buenos monitores hayan ido degenerando en tan poco tiempo. Lo único que creemos que puede haber cambiado es la percepción del usuario de cara a "captar mejor" el sonido.
Los sonidos sólo existen en las mentes de la gente. Todos nosotros oímos de forma distinta (percibimos los sonidos de diferente forma), por lo que resulta muy difícil comparar cualquier percepción musical, y resultaría lógico afirmar que cada uno de nosotros establecemos nuestra jerarquía personal sobre lo que importa o no importa en la música que escuchamos. ¿Te has preguntado por qué nuestra voz grabada no la oímos escuchamos idéntica al reproducirla en cualquier aparato? Casi todo ingeniero y productor experimentado podría admitir que en días concretos, la precisión de un monitor o la idoneidad de una mezcla pueden estar condicionados por el estado de ánimo del día anterior o de cómo se haya dormido. Los usuarios menos experimentados suelen creer que su equipo es siempre preciso y está "perfectamente afinado". Si algún día la pareja de monitores no les suena bien o alguien les comenta que no suenan correctos, a veces llaman a alguien especializado para hacerle un repaso a su sistema, y a veces se trata de algún absurdo cambio de respuesta, lo que les acaba apaciguando. Pero quizá algún problema surja de algún fallo que no se notó el día anterior por lo que para cualquier persona esto significará que se está percibiendo más detalle. No obstante, la confirmación a través de la calibración de que todo estaba bien de antemano raramente podrá cambiar el empecinamiento de que algo se debe cambiar. Es incluso probable que la confirmación de una correcta calibración no haga más que aumentar la sensación de inseguridad; ya que parecerá que los comentarios del personal de estudio son infundados, poniendo así su reputación en entredicho.
Llegados a este punto, es fundamental encontrar una forma de restaurar el honor y credibilidad. Así que ante semejante presión, se puede llegar a la decisión ilógica de modificar la respuesta de un monitor que aporte lo que parecería una "realineación" más creíble del altavoz. El cambio trae consigo una nueva realidad sonora. El honor se ha visto resarcido porque ante el problema se ha encontrado una solución, pero es probable que en la mayoría de casos ni tan sólo haya existido un problema y ningún aspecto del altavoz haya cambiado hasta el reajuste. El lío está en que el ajuste aplicado sea producto de la mente de la persona que detectó el problema, por lo que posiblemente haya llevado la respuesta del altavoz a una dirección lejos de ser totalmente precisa. Así que, ¿cuál es el trasfondo de este tipo de inseguridad y cambio de percepciones? Es casi seguro que el estado de ánimo entre en juego afectando la percepción de uno. El estrés producto del rechazo de una mezcla por parte de una compañía discográfica puede llegar a minar la confianza, sobre todo la de los usuarios menos experimentados, por lo que la inseguridad puede jugarnos una mala pasada. Sin embargo, el problema que estamos debatiendo es demasiado común como para que induzca a una crisis de confianza, ya que al haber recuperado el buen humor, es muy probable que el problema de adaptabilidad de una mezcla siga sin funcionar bajo diferentes plataformas y altavoces, y que diferentes mezclas hechas con los mismos altavoces no hayan encontrado este problema.
LA DEPENDENCIA MUSICAL DE LA COMPATIBILIDAD.-
Los síntomas de un problema muy común tienden a que la mezcla hecha bajo unos monitores concretos en que el personal de mezclas tienen por fiables, y que además sonaron bien en la sala de control, no acaban sonando igual de bien en la radio o en otro lugar importante de referencia. Lo que hacen es comparar la situación con la de una mezcla realizada con unos meses de anterioridad (de una canción o pieza musical diferente en la mayoría de los casos) y empleando la misma configuración de altavoces, y sonaron perfectos o razonables en otras plataformas de reproducción. La implicación percibida es que si una mezcla anterior ya sonaba lo suficientemente bien en la sala de control al igual que en otros lugares de confianza, entonces resultará que la mezcla realizada que no suena bien fuera del entorno estará mal hecha. Normalmente se podría achacar esta falta de compatibilidad a algún ligero cambio de las características de los monitores del sistema, lo que desembocaría en un error de juicio por parte del personal de mezclas. No obstante, si nos encontramos usando un nuevo sistema de monitorización en estudio y obtenemos un factor de compatibilidad mayor, en raras ocasiones encontraremos a nadie remezclando el material antiguo, que ofrecía un buen grado de compatibilidad, en el sistema nuevo para después escucharlo en otras localizaciones para ver si aún sonaba bien en general. Este test es especialmente importante, ya que el tipo de material musical sobre el cual se trabaje puede llegar a tener mucho que ver con las características de los altavoces en diferentes localizaciones. Quizás sean los arreglos musicales los que causen los problemas de compatibilidades, y este hecho es fácilmente demostrable. Dos parejas de sistemas de monitorización pueden llegar a ajustarse para que suenen idénticos con una voz o instrumento, pero la señal puede llegar a sonar muy diferente si les pasamos otro tipo de señal musical.
También se sabe que alguna música, una vez mezclada por determinadas personas en determinados estudios famosos siempre suena bien donde quiera que se escuche mientras que muchas otras mezclas realizadas por meros mortales, sólo sonarán bien a través de determinados altavoces. Mucha gente parece pensar que se trata de la habilidad o el tipo de equipo usado por el personal de renombre lo que hace una mezcla "todoterreno". Se cree que deben poseer unos monitores especialmente fidedignos y se preguntan cuáles deben ser. Lo cierto es que se suele olvidar que los profesionales de renombre también trabajan junto a músicos de gran habilidad y experiencia, poseyendo el suficiente conocimiento como para saber la fórmula para obtener grabaciones equilibradas y bien compuestas. Este hecho influye en un notable grado de tolerancia aportando la minimización de cambios de niveles o ecualizaciones.
Hasta principios de los 70, siempre solía pulular por los estudios de grabación un personaje parte del equipo: el arreglista musical. El material se trabajaba y ensayaba con anterioridad, y cada instrumento tenía su lugar en el terreno temporal y en el espectro de frecuencias. El trabajo del arreglista consistía en asegurar que ningún instrumento se solapase en el plano temporal, de tono o de timbre. Sin embargo, las cosas han evolucionado y el proceso de grabación se ha tornado algo más anárquico, llevando a realizar mezclas donde varios instrumentos estén aglutinados en el mismo espacio temporal o de frecuencias. Tienen que estar tan bien equilibrados para sonar bien que hasta la más nimia diferencia en el aspecto de la respuesta de otros sistemas de altavoces será suficiente para decantar la balanza negativamente. Y de forma arbitraria, se puede llegar a la conclusión de que los monitores con los que estemos trabajando se declaren imprecisos. Sea como fuere, uno sólo debe echarle un ojo a los diferentes gráficos 3D de respuesta de altavoces (o waterfall plots) para darse cuenta de que ningún altavoz es 100% técnicamente preciso.
SINUSOIDES Y RUIDO ROSA.-
Consideremos el problema de compatibilidades de la siguiente forma: si pusiéramos un sinusoide (sine wave) de frecuencias medias hacia cinco altavoces de calidad a turnos, y ajustamos los niveles para que produzcan la misma presión sonora, es muy probable que la sine wave suene igual en la mayoría de los casos, siempre que no aparezca demasiada distorsión. La sinusoide representa casi la forma más sencilla de una onda sonora que se podría usar. Ahora centrémonos en el otro extremo: una señal que contenga todas las frecuencias, como el ruido rosa. Casi seguramente, y tras lo más exhaustivos ajustes, encontraremos que el ruido rosa sonará bastante diferente al reproducirlo a través de los diferentes altavoces: el color del tono cambiará. Además, es muy probable que suenen diferentes si se reproducen de forma alterna a través de los dos mismos altavoces de una pareja estéreo.
Lo que esto representa, en términos musicales, es que cuanto más se acerca una mezcla musical a la señal de ruidos (en muchos casos se traduciría en el grado de complicación que tenga) mayor tendencia tendrá a sonar diferente al escucharlo en diferentes altavoces. O lo que es lo mismo, una flauta normalita sonará más compatible que una guitarra con un elevado fuzz. Es posible que esta última pueda cambiar de timbre o de tono a través de altavoces de parecidas características. Es decir, cuanta más información exista en la mezcla, mayor será la posibilidad de pequeños cambios de respuesta entre plataformas. Las mezclas simples y limpias, o las mezclas con buenos arreglos temporales o de distribución de frecuencias en sus partes musicales, tenderán a sonar más robustas que las mezclas más congestionadas o más procesadas.
Muchas de las grabaciones de los Dire Straits siempre parecen sonar bien equilibradas donde quiera que las escuchemos, ya sea en un equipo hi-fi o en el hilo musical de un ascensor de un hotel. ¿Cómo es posible? Es la calidad de los arreglos la que explica este hecho. Es probable que para mucha gente sea difícil de comprender, sobre todo para aquellos que se hayan cerciorado en calibrar sus monitores de forma óptima, bien analizados con la prueba de ruido rosa. No obstante, hay mucho más que la respuesta de tendencia a pensar que la respuesta de todo altavoz de calidad es más o menos igual, y que son sus características y técnicas de construcción lo que los diferencia. La realidad es bastante diferente, como muestran sus diferentes diagramas. Los gráficos muestran cinco aspectos entre las respuestas de un Yamaha NS10M y de dos de sus competidores en el campo de la monitorización de campo cercano. Estas mediciones se realizaron sobre una misma posición fija en una misma cámara anecoica. Antes de considerar cualquier anomalía en la respuesta en la cámara, al igual que aquellas derivadas de diferencias de dirección en tomas; las respuestas anecoides simples y dentro de campo de los tres altavoces (que te muestro en la figura 1) difieren enormemente si las pretendemos usar para el mismo uso profesional. Además, los niveles de distorsión harmónica son también diferentes. Debido a estas respuestas dispares, no existe forma alguna de que diferentes tipos de mezclas musicales puedan llegar a sonar similares alternándolas por tres tipos de altavoces distintos. Sin embargo, el grado de diferencia en el sonido puede ser más bien una cuestión de instrumentación y de arreglos antes que una cuestión de equilibrio en la mezcla.
DIBUJANDO LA ACÚSTICA.-
La figura 2 nos muestra el gráfico de la fuente acústica de los mismos tres altavoces mencionados en líneas anteriores. Mientras que cada metro del plano vertical representa unos 3 milisegundos, podemos ver que el Yamaha, el componente de 50Hz en la señal se retrasa unos 4ms (a unos 1.3 metros). En el SAE, el retraso es de unos 6 ms y en el Genelec está alrededor de unos 10 milisegundos. Los gráficos de la figura 2 muestran el retraso en el ataque de las frecuencias bajas, pero en la figura 3 nos muestra los retrasos en el decaimiento. Los waterfall plots ilustran cómo las diferentes frecuencias decaen en respuesta a cualquier señal que provoque o excite los altavoces.
Una vez más veremos cómo las variaciones de la respuesta temporal son enormes. En estos gráficos, el componente de 60Hz del Yamaha baja alrededor de los 20 ms; el Genelec a duras penas baja a los 30dB tras los 100 ms y la respuesta del SAE se encuentra en un punto intermedio. Entonces, ¿cómo es posible que un bombo suene parecido en cada uno de los altavoces? Estas respuestas disparen pueden poner en entredicho el equilibrio entre bombos y bajos (el instrumental).
La figura 4 nos muestra una función de pasos eléctricos. Una manera simple de generar tal función sería conectar una pila de 1,5 voltios a las entradas de un altavoz, ya sea activo o pasivo. La figura 5 nos muestra la respuesta temporal (que no es más que la respuesta al gráfico de onda) de los mismos tres altavoces que en las tres primeras figuras una vez sujetas a estímulos de la función de pasos. Otra vez más veremos que las formas de onda serán bien distintas. Es cierto que no esperábamos que sonasen iguales, por lo que no se trata de ninguna excepción. El resultado de trasladar una mezcla desde una pareja de estos tres tipos de altavoz a otro soporte de reproducción dependería de los arreglos musicales, el rango de frecuencias cubierto por el tipo de música y muchos otros factores. El estilo musical o su género puede ciertamente determinar el grado de predilección por una pareja de altavoces, y esto podría llevar a falsas suposiciones de cara a considerar un altavoz por encima de otro. Estas consideraciones no deberían ser tomadas en cuenta en el proceso de monitoraje de referencia. En las tres primeras figuras vemos cómo sonaría el ruido rosa a través de diferentes monitores. Sería igualmente fácil traducirlo en términos de complejidad musical.
Con tanta variedad de altavoces denominados "de referencia", no resulta difícil entender que cualquier mezcla no sonará igual en cualquier monitor. No obstante, un equilibrio musical bien distribuido de la música con buenos arreglos puede influir mucho a aliviar nuestros problemas, pero debemos tener en cuenta la naturaleza tremendamente compleja de mucha de la música moderna. Y en especial cuando la música que se ha producido se ha realizado empleando unos mismo altavoces: es altamente probable que suene mal a través de equipos diferentes y en habitaciones dispares. El mero hecho de que existan tantas referencias disponibles parece restarle crédito en su denominación "de referencia". Además, el mismo oído, como sistema principal de percepción sonora, ha demostrado ser diferente por lo que una combinación de experiencia y confianza es clave a la hora de solventar cualquier problema con las mezclas. Este es el principio básico por el cual existe un mercado de servicios de ingeniería de masterización. Como dato, cabría añadir que en términos generales, la gente ligada a las grabaciones de música clásica tiende a emplear diferentes tipos de monitores que la gente del rock. Este hecho no hace más que recalcar lo alejado que estamos de la perfección en cuanto a diseño de altavoces, ya que de existir un monitor de referencia perfecto, se necesitaría que todo el mundo lo utilizase de cara a obtener la mezcla en teoría perfecta., y la gente tiende a comprar diferente material según sus gustos. Es posible que hasta cierto punto esta afirmación sea una realidad, ya que muchos oyentes de música rock emplean cajas bass reflex, con todas las imperfecciones que ello conlleva.
Por lo visto, el personal de grabación experimentado y de éxito suele apegarse a su mismo sistema de monitorización, y se muestran algo reticentes a sustituirlo, aunque sepan de sus deficiencias. Por otro lado, muchos usuarios menos experimentados ciertamente sustentan la industria de los monitores de gama media, y se muestran raudos a la hora de cambiar sus configuraciones cada vez que alguien se queja de la falta de compatibilidad de mezclas entre diferentes plataformas. La verdad es que en este último caso, el problema suele estar en la música y en la mezcla: no en los monitores. Un arreglo musical consistente, bien ejecutado y bien mezclado, se traducirá en un éxito de compatibilidad. Una mezcla compleja para unos arreglos mediocres tendrá todos los números de sonar regular.
FIGURA 1 (RESPUESTAS DE DISTORSIÓN ARMÓNICA Y AMPLITUD DE PRESIÓN A TRAVÉS DE 3 MODELOS DE ALTAVOCES DIFERENTES)
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| Yamaha NS10M | Genelec S30D |

SAE TM160A
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FIGURA 2 (GRÁFICOS DE LA FUENTE ACÚSTICA)
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| YAMAHA NS10M | GENELEC S30D | SAE TM160A |
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FIGURA 3 (WATERFALL PLOTS)
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| YAMAHA NS10M | GENELEC S30D |

SAE TM160A
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FIGURA 4 (UN GRÁFICO DE ONDA DE FUNCIÓN DE PASO ELÉCTRICO)

FIGURA 5 (LAS RESPUESTAS DE LA FUNCIÓN DE PASO DEL ALTAVOZ)
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| YAMAHA NS10M | GENELEC S30D |

SAE TM160A