

Aún recuerdo las primeras tarjetas de sonido que pasaron por mis manos, como una de aquellas "fantásticas" Sound Blaster Pro de 8 bits, que tuve que comprar de segunda mano por las cerca de treinta mil razones que me separaban de una nueva. Por aquel entonces, aunque ya se veían los primeros 486, todavía reinaba el 386 y disponer de un dispositivo de audio de dichas características era todo un lujo que pocos se permitían. Los amigos solían reunirse en casa de aquel que gozaba de tan preciada unidad, para disfrutar del sonido metálico de los juegos de la época. Definitivamente se me dibuja la sonrisa al pensar en aquello y compararlo con la actualidad.
Hoy en día las cosas han cambiado tanto que casi parece mentira. Ahora nuestro Pc, el mismo que te permite leer estas líneas, es capaz de deleitarnos con audio digitalizado en formatos como el mp3 y películas en Dvd con auténtico sonido de cine. ¿Y los juegos?, precisamente han sido unos de los más beneficiados en toda esta revolución "sonora", ya que la mejora en la potencia de los equipos y el aumento en la calidad de las tarjetas les ha permitido superar todos los límites conocidos. Muchas grandes creaciones del mundo del videojuego nos ofrecen estupendas bandas sonoras, al igual que ocurre con las mejores superproducciones de Hollywood. Pero todos estos avances y esfuerzos han tenido durante largo tiempo un talón de Aquiles realmente grave: los altavoces que conectábamos a nuestro Pc. Y es que en estos años se le ha prestado toda la atención al hardware del propio equipo, olvidándonos de los periféricos que finalmente nos permiten apreciar el sonido. De hecho, lo más típico era tener unos sencillos altavoces de pequeño tamaño, que anunciaban una impresionante potencia expresada en vario PMPO y emitían un sonido lamentable.
Está claro que eran y son más que suficientes para escuchar las monótonas llamadas de nuestro sistema operativo, pero se quedan muy lejos de lo que sería recomendable para saborear adecuadamente los mejores juegos, modernos títulos multimedia, nuestros megamixes o mezclas de estudio... Así pues, desde hace un tiempo hemos visto aparecer sistemas dotados de potentes subwoofers, cuadrafónicos e incluso compatibles con Dolby Digital 5.1. Estos cambios han venido propiciados por la parte más lúdica que es capaz de ofrecer nuestro Pc, los juegos, la reproducción de música digitalizada y, la estrella, las películas en formato Dvd-Video.
CARACTERÍSTICAS A TENER EN CUENTA.-
Así pues vamos a intentar explicar punto por punto cuáles son las cosas que hemos de tener en cuenta para disponer de unos buenos altavoces que nos permitan exprimir al máximo toda la capacidad multimedia de nuestro Pc. Para empezar, debemos tener presente que los altavoces para Pc tienen una serie de características que los diferencian del resto destinados para equipos musicales. Lo primero y más importante es que se hallan magnéticamente blindados para evitar problemas con nuestro monitor, cuya imagen se vería deformada tanto en forma como en color, en caso de que colocásemos unos altavoces estándar a corta distancia. En segundo lugar, debemos destacar que la práctica mayoría, por no decir todos, incorporan un amplificador de mayor o menor potencia para elevar la intensidad del sonido proporcionado por la tarjeta instalada en nuestro Pc. La potencia de esta tarjeta suele ser muy baja, por lo que contar con este periférico es básico para que los altavoces cumplan su cometido.
Otro de los puntos a revisar puede ser el número de conos o vías con que cuenta cada unidad. Cuando exhiben un solo cono para reproducir el sonido, aunque sea de excelente calidad, el rango de frecuencias que es capaz de reproducir está muy limitado. Sin embargo, en caso de disponer de dos, la cosa cambia. Cada uno de ellos se encargará de reproducir un determinado rango de frecuencias, altas y bajas, con lo que el resultado tendrá mayor pureza y calidad. Las siguientes características en la que podemos fijar nuestro punto de vista crítico reside en el número de elementos que componen el conjunto de altavoces. Los tradicionales constan de dos piezas, derecha e izquierda, que ofrecen la salida de cada uno de los canales estéreo. Pero con el paso del tiempo, la reproducción en formato estéreo se ha quedado francamente desfasada, aunque como es lógico sigue resultando más que suficiente para la mayoría de los usos. Por esta razón comienzan a aparecer los sistemas de altavoces multicanal.
El primer escalón estaría compuesto por sistemas que integran tres elementos, con los altavoces derecho e izquierdo y un subwoofer. Este último elemento, encargado exclusivamente de reproducir graves a niveles que pueden resultar atronadores, proporciona una experiencia completa al aumentar el realismo de juegos, películas, música y efectos sonoros. Los subwoofers no son nuevos, llevan años existiendo, aunque ha sido a comienzos de los años 90 cuando por fin los hemos visto en el mundo informático. En el siguiente escalón encontramos soluciones cuadrafónicas que han de utilizarse con tarjetas de sonido y aplicaciones apropiadas. La idea es colocar cada uno de los cuatro altavoces en el lado derecho e izquierdo, en la parte delantera y trasera. Y por último encontramos una pequeña variedad de los anteriores. Se trata de los sistemas 5.1, especialmente diseñados para el concepto de Home Theatre en la reproducción de vídeo en formato digital. Estos equipos cuentan con cinco canales de audio separados y su correspondiente subwoofer, y permiten reproducir el sonido Dolby Digital que podemos escuchar en cualquier sala de cine actual.
VARIOS RMS vs PMPO.-
Por el momento, hemos hablado de multitud de aspectos más o menos importantes a la hora de decidirnos por nuestro sistema ideal. No obstante, hemos dejado aparte un tema que es realmente importante, quizá uno de los más significativos a la hora de adquirir no ya unos altavoces para nuestro Pc, sino a la hora de elegir cualquier equipo de sonido, hablamos de la potencia de los mismos. Pues bien, la medida con la que se diferencia las distintas potencias máximas de cada modelo se expresa en vatios (Watts). Sin embargo, no todo es tan fácil, ya que es posible expresar esta medida en varios RMS (Root Mean Square) o PMPO (Peak Music Power). Los RMS miden la potencia máxima que los altavoces son capaces de manejar sin que estos alcancen una distorsión específica. Mientras, los PMPO indican los vatios máximos soportados de forma continua por un altavoz a una frecuencia determinada y cualquier nivel de distorsión. Evidentemente, la forma más realista de registrar la potencia de salida son los vatios RMS.
Cuando vamos a comprar un equipo de sonido y observamos los datos de potencia especificados tanto en los altavoces como en el equipo, estos se suelen referir a vatios RMS. Empero, a muchos os habrá sorprendido el hecho de ver cómo altavoces para Pc con precios en torno a los 20 euros publicitan potencias de 100, 15 o 200 vatios tranquilamente. Y he aquí cuando surge la confusión para el incauto comprador, ya que dichas potencias se refieren a PMPO, con lo que muchos creen estar comprando una verdadera ganga, cuando realmente adquieren unos dispositivos de 10 o 15 vatios como mucho. Por suerte, las quejas de muchos consumidores y medios de difusión han empezado a surtir efecto en los fabricantes y muchos ya añaden la coletilla PMPO a sus potencias anunciadas, e incluso, los menos, ofrecen los vatios reales expresados en RMS.
NO TODO ES POTENCIA.-
Pero lo más importante a la hora de elegir un buen sistema de altavoces no siempre se concreta en la potencia o las estupendas especificaciones técnicas. No. Muchas veces será preferible adquirir unos periféricos de buena marca, aunque poco potentes, que otros de firma desconocida con potencias sorprendentes. ¿Por qué? La explicaciones es sencilla. Existen dos apartados cruciales para obtener la máxima pureza y calidad de sonido en un producto de este tipo. Lo primero será el diseño y el material con el que se haya construido la caja acústica sobre la que se encuentran colocados el o los conos. Una caja de madera, aunque sea conglomerado, ofrecerá menor resonancia acústica que una en plástico. Esto no significa que todas las unidades con carcasa plástica sean malas, ni mucho menos, pero sí es cierto que muchas (de bajo coste) emplean cajas plásticas de ínfima calidad que estropean el sonido. Y, por supuesto, el diseño interno será igualmente fundamental, ya que según el desarrollo de éste, será posible, por ejemplo, realzar los graves, proporcionando un mayor realismo de sonido.
El segundo de los puntos cruciales para obtener la máxima calidad reside en el amplificador integrado. Un amplificador mal desarrollado podrá generar ruido parasitario donde no existe o distorsionar el sonido al superar cierta potencia, aun cuando los conos de los propios altavoces reproduzcan correctamente. Por ello, muchas veces resulta paradójico ver cómo soluciones excelentes incorporan amplificadores realmente malos que estropean el resultado final.
Así pues, recalcar la importancia de contar con un buen conjunto que arrope unos buenos conos de sonido. Tras todo esto sólo nos quedaría elegir entre sistemas estéreo convencionales, para las necesidades menos complejas; los dotados de subwoofer para usuarios deseosos de sonidos más realistas y potentes; o los más completos, cuadrafónicos e incluso 5.1 en caso de que queramos disfrutar del mejor sonido reproduciendo películas en Dvd. El Home Theatre se ha hecho una realidad gracias al Pc y a las posibilidades que nos proporciona por un precio inferior al del clásico reproductor Dvd-Video. Por tanto, aprovechar al máximo sus posibilidades y decantarse por uno de estos equipos no va a resultar tan extraño.
