El abaratamiento de las obleas y la notable fiabilidad de este soporte han llevado a muchos profesionales y usuarios a utilizarlo como sistema de almacenamiento masivo de datos. Pero, ¿qué se esconde detrás del Cd-Rom o "Compact Disc-Read Only Memory y sus principales características? La tecnología óptica de almacenamiento por láser es relativamente reciente. Su primera aplicación comercial masiva fue el Cd de audio, a principios de la década de los años 80. Sus fundamentos técnicos, en cuanto a funcionamiento, son relativamente sencillos: un haz de luz láser va leyendo o escribiendo datos que se encuentran en la superficie de soporte de plástico. La principal característica de los dispositivos ópticos es su fiabilidad, apenas les influyen la humedad o el calor (salvo temperaturas extremas) y aguantan golpes importantes, siempre que su superficie esté protegida.

                El mercado actual basado en esta tecnología está en continua evolución, especialmente desde que hizo su aparición el Dvd, que parecía que iba a imponerse sobre los Cd-Rom en poco tiempo. La verdad es que no ha ocurrido debido en gran medida a la aparición de los aparatos de grabación y discos compactos escribibiles y re-escribibiles, pero fundamentalmente a la vertiginosa bajada de costes que han sufrido tanto dispositivos como soportes. No hay más que echar un vistazo a los precios y prestaciones que tenían hace 10 años y lo que ofrecen los fabricantes ahora. Los Cd-Rom han pasado de costar más de 1.000 pesetas de entonces (6 euros a precio de hoy) a costar unas 100 pesetas (0,60 euros), mientras que las velocidades de grabación son del orden de seis u ocho veces superiores. Sin duda, los Cd-Rom se han convertido en una opción importante como soluciones de almacenamiento masivo de datos desde el punto de vista económico.

CRONOLOGÍA Y EVOLUCIÓN.-

                De la misma manera que la aparición de los compactos de audio significó una revolución de enorme magnitud, no lo fue menos la irrupción del Cd-Rom a mediados de la década de los ochenta. Desde aquellos Cd´s de hace casi tres décadas hasta los actuales discos con asombrosas capacidades de almacenamiento, han surgido un sinfín de aplicaciones en las que utilizarlos. Las cantidades ingentes de información que llegan a nuestras unidades hoy en día y la exigencia de un soporte con un alto índice de portabilidad hacen que el Cd-Rom juegue un papel primordial, hasta el extremo de haber desbancado a los clásicos discos de 3,5 pulgadas. De hecho, ya no es extraño encontrar equipos que carecen de disquetera, dada la posibilidad de arrancar desde un lector de Cd-Rom, que además es el medio que nos permite instalar la mayoría del software que se comercializa.

                Las primeras grabadores de Cd-Rom eran sólo "asequibles" en el ámbito profesional (1 millón de las antiguas pesetas), mientras que las obleas alcanzaban las 5.000 pesetas. Así, el enorme descenso del importe de los discos vírgenes ha sido definitivo para el impacto de esta alternativa como estructura de almacenamiento. En nuestros días, podemos guardar 650 Mb de datos por menos de un euro, y hasta 900 Mb en discos de mayor capacidad por poco más, con la posibilidad de reproducirlos en cualquier lector de Cd´s, lo que le ha convertido en el soporte más barato y versátil que podemos encontrar en el mercado. Con el paso del tiempo no sólo ha ido variando el precio, sino que las velocidades de lectura y escritura han avanzado notablemente. En lo referente a la grabación, se ha roto con mucho la barrera de los 2.100 Kbytes/s, lo que posibilita la grabación de un Cd-Rom en menos de 5 minutos.

MÉTODOS Y CARACTERÍSTICAS.-

                El proceso de lectura es muy similar al usado en los antiguos vinilos, excepto porque la información está guardada en formato digital en vez de analógico y por usar un láser como lector. El proceso de lectura consiste, básicamente, en ir "agujereando" la superficie plástica del disco con el láser emitido desde la grabadora. El sistema no ha experimentado variaciones importante hasta el nacimiento del Dvd-Rom. Con él, se ha modificado la longitud de onda del láser, reducido el tamaño de los agujeros y apretado los surcos para que quepa más información en el mismo espacio. El proceso de creación de un Cd-Rom clásico, el que adquirimos con datos, ya sea audio o software, se denomina "estampación". Éste consiste en generar un molde que luego dará forma al soporte de policarbonato, el cual integra los datos del Cd. Esta superficie se cubre con una capa metálica y, a continuación, con otra de protección frente a elementos como puedan ser el polvo o la luz del sol.

                Por el contrario, la estructura de los Cd-Rom no es la misma que la de los comerciales. Empezando de abajo a arriba, nos encontramos con una superficie de policarbonato similar a la de los discos clásicos; sobre ella, se asienta otra constituida por un polímero que varía según el fabricante, que es lo que modifica el haz láser cuando incide sobre el disco. La potencia del láser provoca el cambio de las propiedades reflexivas de esta superficie. Dichas modificaciones son las que la unidad lectora interpretará como datos. Sobre esta capa se extiende otra de origen metálico, y por tanto reflectante, con el objetivo de reflejar las irregularidades que provoca la incidencia del láser en la capa inferior. En último lugar, se coloca una película de laca protectora, que también sirve como disipador térmico para evacuar la gran cantidad de calor que genera el láser. Encima de esta capa se pueden añadir otras como protección o simplemente la serigrafía.

                Pero profundicemos algo más en la incidencia del láser sobre el polímero, que es en definitiva la escritura, y sobre los componentes que intervienen en este proceso. Como se ha mencionado anteriormente, el área constituida por un polímero es donde se graban los datos realizando pequeños agujeros en su superficie. A estos agujeros se les llama "pits" y su importancia no sólo reside en el tamaño y en la velocidad con que se generan, sino en su perfecta alineación respecto a la vertical con el haz de luz y paralela a la dirección de giro del disco. Por tanto, la exactitud de la grabadora junto a la sensibilidad del polímero parecen los factores más importantes que intervienen en la grabación de datos en un Cd-Rom. Sin embargo, esta sensibilidad puede jugar en contra del Cd porque otro factor que debemos tener en cuenta es el tiempo que vamos a conservar nuestra información.

                Inicialmente, se utilizó la cianina como componente especialmente sensible a la luz, pero por la misma razón no resulta la solución más práctica para la conservación de información. A continuación, apareció la phtalocianina, más resistente a la luz pero también más exigente con el láser a la hora de modificar su estado, lo que puede acarrear errores de escritura o de lectura en algunos lectores de discos compactos dado que la intensidad con que aplican la potencia del láser varía en función de la velocidad de lectura. Mitsubishi, fabricante de la marca Verbatim, desarrolló en 1998 una nueva sustancia para esta capa, el Metal Azo. Este polímero heredó lo mejor de los dos mencionados; por un lado, ofrece una mayor resistencia a la degradación por parte de la luz solar y, por otro, su resistencia al láser es más que aceptable. Esto posibilita una calidad media sobresaliente. Otra de las características de esta sustancia es que dota a la capa de un color azulado, consecuencia de las propias cualidades físicas y químicas del polímero y no de incluir un tinte para dar un color a la oblea que esté más o menos de moda.

PROCESO.-

                Cuando aparecieron los primeros discos grabables, la transferencia de datos al Cd-Rom debía de hacerse de una sola vez. Si no llenábamos el disco, desperdiciábamos todo el espacio sobrante, lo que dificultó en un principio su expansión y asentamiento en el mercado de consumo y profesional. Con la llegada de los multisesión se solucionó parcialmente este problema, pero surgió otro. Estos soportes permiten que se abran varias sesiones de grabación y podamos ir llenando todo el hueco disponible hasta completarlo. Para ello, se crean dos zonas en cada sesión: una de salida (lead-out) y otra de entrada (lead-in). Éstas se encuentran interrelacionadas mediante punteros, estructuras de datos que permiten enlazar una con la otra y viceversa. Se realiza situando un puntero al final de cada sesión que apunta al principio de la siguiente y, al grabar la última, debemos "cerrar" el disco. Esto consiste en guardar la tabla completa de contenidos que indicará a la unidad lectora que no debe buscar más sesiones. Sin embargo, el uso de varias sesiones tiene como contrapartida el desperdicio de un espacio que en algunos casos debemos tener en cuenta. En efecto, estas zonas de entrada y salida pueden ocupas unos 15 Mb y por este motivo no es aconsejable realizar más de tres o cuatro sesiones. Para hacernos una idea de la pérdida que supone la utilización de varias, el uso de 10 puede reducir el espacio disponible en un Cd-Rom de 74 minutos hasta en un 50%, lo que supone un derroche injustificable.

                Otra característica a considerar es la compatibilidad cruzada entre grabadoras, Cd-Roms y unidades lectoras. Un mismo soporte grabado con un modelo concreto no se comporta del mismo modo en un lector u otro. Este comportamiento desigual se debe a que los fabricantes no siguen las especificaciones estándar con toda la exactitud deseable y esto provoca que discos que ofrecen una fiabilidad óptima, por ejemplo, en un lector Yamaha no lo sea tanto en otro de Creative Labs. Esta circunstancia no es especialmente importante a nivel usuario, si una marca concreta no funciona como nosotros deseamos, cambiamos a otra y la inversión no es apreciable.

                En cualquier transferencia de datos, especialmente cuando son grandes cantidades o cuando la transmisión se realiza a mucha distancia, las tramas están formadas por los datos propios y una información redundante compuesta por códigos detectores y correctores de error. Este procedimiento de detección-corrección, cuando es posible, se basa tanto en el orden en el que se transmiten los datos (envío a satélites geoestacionarios), como en el de colocación a lo largo de la superficie (tarjetas perforadas) o en los dos (como es el caso de los Cd-Rom). El sistema de detección y corrección que se ejecuta durante la grabación de un Cd-Rom, cuyas siglas son CIRC, concentra su funcionamiento en dos decodificadores: C1 y C2. El primero de ellos es capaz de detectar y subsanar hasta dos errores en dos bytes distintos y corregirlos (E11 y E12) por trama de datos. Cuando son tres o más los bytes erróneos (E13), el decodificador C1 puede encontrarlos pero no corregirlos, por lo que se los pasa al decodificador C2. De esta manera similar éste detecta y subsana dos (E21 y E22), y localiza hasta tres bytes erróneos (E32). Este tipo de errores ya no se puede reparar y deja el Cd-Rom inservible, y todo este procedimiento retarda la lectura del Cd.