Se suele decir que no se sigan consejos, sino tu estilo y lo que quieres hacer, que nadie debe decirte cómo hacer las cosas. Particularmente es correcto, pero eso no quita que puedas tener puntos de aclaración y algunos consejos de lo que, desde luego, debes y no debes hacer bajo ningún concepto. Te digo lo mismo que en la película "Matrix": puedo acercarte hacia la puerta, pero eres tú quien debe cruzarla. Si de verdad te gusta la música, estás familiarizado con ella, quieres empezar a mezclar y si todo va bien, lanzarte a publicar discos y, en definitiva, ser un artista, no estaría de más aportarte algunos consejos.

CREACIÓN Y PROMOCIÓN.-

1) Recopila la mayor colección musical posible. Bebe de cualquier estilo: jazz, funk, pop, soul, dance, house, hardcore, da igual, pero escucha siempre con mucha atención. ¿Imaginas esa batería o esa sección de efectos en alguna mezcla tuya? Siempre hay algo aprovechable.

2) No te adhieras a ninguna fórmula (a no ser que quieras romperla) con conocimiento de causa. Si, por ejemplo, Snoop Dogg, uno de los mejores letristas del mundo, es capaz de rimar sin una línea de bajo ni un bombo que le dé la pauta (me refiero a su tema "Drop it like It´s hot"), o sobre la única pista de la historia donde el bombo no ocupa el primer golpe de ningún compás ("Beautiful"), tú puedes hacer cualquier cosa. Si Dj Neil fue pizzero antes que Dj y presentador, ¿por qué no vas a poder serlo tu? Si yo trabajo 12 horas al día por cuenta ajena y saco tiempo para mezclar y confeccionar megamixes, mantengo esta página que visitas, escribo con asiduidad en mi blog y atiendo mi página personal y soy Administrador del portal MixMusic, ¿por qué no vas a poder hacerlo tú?

3) Mezcla originalidad y creatividad. En sus orígenes, el hip hop mezclaba otros estilos musicales de forma creativa. Para darle un aire fresco a tus producciones, escucha otros géneros, desde salsa hasta tango. Dj Quick muestreó música india para uno de sus mayores éxitos y Timbaland se inspiró en un tema árabe para hacer "Khosara". De hecho, los instrumentos étnicos son grandes fuentes de inspiración para revitalizar cualquier pista.

4) Mucha gente se resiste a hacer música con ordenadores, alegando que les hacen perder el tiempo y que no es original. Si crees eso te diré que estás equivocado completamente. Todos los temas deben pasar por el ordenador, tanto para su montaje como para su ecualización y mezcla final. Una monstruosidad de temas dance que todavía tatareas han sido creados específicamente por ordenador, y no me refiero a coger samples de aquí o de allá, sino de sonidos completamente nuevos hechos con emuladores perfectos. Para superar este obstáculo, aprende todo lo posible sobre tus herramientas al ritmo adecuado. Evidentemente, nadie puede coger una guitarra y tocarla como un profesional en un par de días. Lo mismo ocurre con el hardware y el software. Así pues, dedica un tiempo a manejar con soltura cualquier nuevo programa. Créeme, esa inversión acabará reportando grandes bienes a tu música. ¿Que cuestan mucho dinero? Afortunadamente, existe infinidad de software completo y gratuito que te sorprenderá al no pagar un duro por él. Incluso puedes trastear con los programas de evaluación y probarlos antes de tener la versión completa. Algunos sólo te muestran una pequeña imagen de publicidad a cambio de su uso. Hoy en día, Internet es una fuente inagotable de recursos gratuitos: desde medidores de BPM para los temas, hasta software de mezcla (tanto en inglés como en español) o editores de audio y vídeo (para tus vídeos musicales), teclados virtuales, sintetizadores, programas para hacer scratchs, etc, etc. Te bastará pasarte por páginas que ofrecen software gratuito para salirte de dudas y sorprenderte. Con un poco de paciencia encontrarás todo lo necesario. Y gratis.

5) Esto es básico, pero a veces no se entiende su verdadera importancia. ¡Las prisas llevan a cometer fallos! Si es necesario, dedica un día más a dejar a punto una mezcla. ¿No te convence esa parte rítmica o un efecto? No te agobies, que el sonido no se va a escapar de ahí. Déjalo estar y vuelve a escucharlo al cabo de un par de días.

6) ¡No dejes tu trabajo diario! Se supone que la música es una catarsis; una forma de aliviar el estrés que has acumulado o de proyectar toda la alegría que te proporciona tu maravillosa existencia. Si lo único que te importa es alcanzar el estrellato, no disfrutarás haciendo música. Se habrá convertido en un trabajo y nadie le gusta trabajar, ¿verdad?

7) No tengas miedo a experimentar. Ningún Dj se ha convertido en una leyenda preocupándose de lo que otros pensaban sobre su música. Deja de escribir las pistas que crees que quieran oír los sellos discográficos. Desmelénate. Los grandes Dj´s y músicos siempre fueron criticados por ser demasiado "esto" o demasiado "aquello", cuando solo estaban adelantados a su tiempo.

8) Deja de escuchar la radio (a menos que hagas música pop). Por algún motivo, nuestro cerebro conserva esa información de forma subliminal. Si sólo oyes emisoras comerciales (es decir, las mismas cuatro canciones que siempre están rotando), muy pronto todo tu estilo musical y las mezclas empezarán a sonar como esas mismas pistas. Empápate de todo tipo de música.

9) Pon tu alma en cada pista. Cuando compongas una mezcla (o incluso un ritmo), deja una parte de ti en esa obra. Para algunos sería dejar su "firma"; otros lo llaman "estilo". En cuanto sepas cómo imprimir ese elemento que te hace único en tus grabaciones, te convertirás en una marca reconocible. Después, ya podrás venderte.

10) ¡Ignórame. No me hagas ni puñetero caso! Sigue adelante y haz la música que quieras. No dejes que nadie más te diga cómo debes hacer lo que haces. Nadie te conoce mejor que tú mismo, y es probable que, si te gusta cómo suena, también le sonará bien a mucha otra gente.

SI QUIERES LANZARTE DE FORMA SERIA COMO ARTISTA.-

1) Respeta tu nombre. Ten en cuenta que será tu marca y es conveniente contratarlo en el registro de patentes. Conviene pagar un poco más para que vigilen si salen parecidos y la renueven. Si formas un tándem con un compañero u otros más, curaros en males. Puede ocurrir que discutáis o que, sencillamente, acabéis cada uno por su lado, sea de buen rollo o no. Y tu compañero se lleva el nombre. Es decir, que debes registrar vuestro nombre a todos; de esta forma, si alguien abandona, debe ceder gratuitamente su parte, así como actuar en los bolos contratados y buscar un suplente. De "despedidos a la francesa", nada de nada.

2) Registra tus temas musicales y tus trabajos. Se hace en la Sociedad General de Autores y Editores, la famosa SGAE. No es obligatorio: la ley te da derechos desde la creación. El registro es sólo una prueba más de que el tema es tuyo, y una grabación casera también lo es. Ponlas a nombre de todos los que las han compuesto. Los intérpretes tienen sus derechos aparte.

3) Hazte con los dominios en Internet. Registra todos. También el ".cat" por eso de Cataluña. Por unos veinte euros te quitas de un montón de problemas futuros. Aunque la marca va por encima del dominio y la mala fe, ten en cuenta que hay mucho listo, y gracias a eso viven los abogados.

4) Busca un representante. Ser manager es el peor trabajo: si va mal es culpa suya; si va bien, es posible que sea así, pero sé desconfiado por naturaleza. Es recomendable, por ejemplo, invitarlos a comer. Si no van a los bolos pero sí a comer, algo ocurre. ¿Qué es abusivo y qué no? Recuerda que, normalmente, cobran un 20% del bruto, pero depende de ti y de los bolos que tengas. También de él mismo: los hay que sólo te buscan lugares donde pinchar y otros que te llevan los niños al colegio. Otro consejo aunque te sorprenda: fíate. Algún vendemuebles hay, pero la mayoría es gente que se lo cree y que está harta de músicos que viven en los árboles. La ingratitud de los artistas es terrible a veces...

5) Si pinchas, no bebas. Básicamente hay dos maneras de dar un bolo: o alquilas la sala o te contratan pagándote por entradas o por caché (aunque hay que pasar por todo, incluido tocar por cervezas). En ambos casos existe un compromiso: asegúrate de quedar bien, sé puntual, no te emborraches en exceso, cuida el equipo. Sé profesional aunque no seas famoso.

6) Graba un disco. El plan a es que venga una compañía discográfica y te fiche; el plan b es la autogestión. En cualquier caso, antes de grabar música busca un equipo (si es preciso, músicos, manager, productor, abogado...) Si al final te contrata un sello, ganas libertad artística. Lo bueno de la crisis es que las compañías se están asociando con los artistas. Ya no es "firme usted aquí".

7) Plan a: el contrato discográfico. Negociar un contrato es una partida de cartas: tu das cosas y recibes promoción. Da prioridad a la promoción antes que a los adelantos. Habla claro y, por favor, ¡pregunta mucho! Cosas en las que debes fijarte del contrato antes de firmar la parte contratante de la segunda parte: ¿se encargan de la representación? ¿por cuántos discos es? ¿se quedan con los másteres (los originales de la grabación)? ¿te los pagan si son tuyos? ¿está sujeto el contrato a las ventas? ¿hay exclusividad? ¿mercadotecnia? ¿tracto y retracto? ¿royalties? Si lees cosas así como "la compañía hará la promoción que crea conveniente", mal negocio. Debes pelear promesas concretas: si te van a producir un videoclip, cuántos carteles pegarán, qué agencia lleva tu promoción, qué fotógrafo tu imagen, qué diseñador hará las carátulas, cómo te van a vender a la prensa... ¿Me explico?

8) Plan b: la autoedición. A veces no hay suerte y llega un momento en que hay que priorizar: ¿disco o coche?. En la autogestión, lo que cuesta es soltar la pasta, el resto es ponerse.

9) Sepárate de buen rollo. Si tienes un tándem con un/varios compañero/s, hazlo bien. Para que una separación no suponga mucho trauma hay que haberla previsto. Lo más importante es la discreción. Si la cosa se ha enquistado mucho y sois un dúo o grupo importante, se puede pagar a un mediador, pero a veces las cosas se solucionan yéndose de vacaciones o no sacando un disco que no da la talla. 

10) Habrás leído a menudo "abogado". ¿Crees que realmente no te va a ser necesario? Ten en cuenta que las estrellas necesitan su protección para que les defiendan de otros o hasta de sí mismos. Por ejemplo, ¡7 años! estuvieron de juicios Albano y Michael Jackson. El cantante italiano denuncio a Michael por plagiar en su tema "I cigni di balaka" en la canción "Will you be there". Albano esperaba obtener varios millones de dólares en compensación, pero aunque el primer fallo de los tribunales fue a su favor, la multa para Jackson rondaba sólo los 2.000 dólares. El autor de "Thriller" apeló y consiguió que le declarasen inocente. Como verás, enfrentarse a una superestrella no siéndolo no es tan raro. Otro ejemplo lo tenemos en Des´ree, una cantante de soul británica venida a menos, que arremetió en 2007 contra la todopoderosa Beyoncé porque ésta había publicado una versión de su tema "I´m kissing you" en su edición deluxe de "B´day". Beyoncé no tenía permiso para cambiar el título de la canción ("Still in love, kissing you") ni para rodar el videoclip (en el que aparecía, de sorpresa, rezongando en biquini), por lo que Des´ree fue a juicio y la edición especial fue retirada de las tiendas. Y aquí tienes un último ejemplo: Tom Waits demandó a quienes hicieron los anuncios de Audi en los que cantaba un tipo que sonaba exactamente como él. El Tribunal de Apelaciones de Barcelona falló a favor de Waits, estableciendo por primera vez legalmente, que la voz de un artista es parte de su trabajo creativo. Y ahora, ¿crees que realmente no te va a ser necesario un abogado?