
A principios de los años sesenta, Bob Dylan llegó a Nueva York con la intención de cambiar su vida. Al final, cambió el rumbo de la música, pero esa es otra historia... La que nos ocupa es que una de las primeras decisiones que tomó fue ir a visitar al hombre que le había inspirado a abandonar Minnesotta y trasladarse a la Gran Manzana para componer sus propias canciones y contar en ellas lo que estaba "flotando en el viento". Ese hombre era Woody Guthrie, un músico legendario que, a mediados del siglo XX, recorrió América recuperando viejas y nuevas canciones tradicionales y describiendo, en temas como "This land is your land", todo lo que se encontraba en su camino. Y de todo aquello surgió la unión entre el folk, el blues, la canción de autor... Vamos, el alimento de la música contemporánea. Y Guthrie lo descubrió durante años miles de kilómetros en tren, observando América desde la ventanilla. Todos los grandes músicos contemporáneos, de Dylan a Springsteen reconocen su deuda con Guthrie. Pero la influencia del tren en la música viene de muy atrás... y sigue muy latente. Y en casi todos los géneros musicales. Hasta el pionero Johann Strauss compuso un vals, "Railway Delight", que empieza y acaba con el sonido de una locomotora de vapor llegando a la estación.
Los viajes en ferrocarril sugerían una imagen en constante cambio, pero relajada, tan inspiradora para un género, el jazz, que desarrolla muchas de sus composiciones con una estructura muy similar a la de un viaje en tren; comienza pausadamente, todos a un ritmo común y, poco a poco, van entrando y saliendo "pasajeros" en la composición, sumando y restando instrumentos, mientras el paisaje sonoro cambia imperceptiblemente; a veces es ondulado, otras muy frondoso, luego minimalista... Thelonious Monk en "Locomotive" y John Coltrane en "Blue train" son buenos ejemplos, y no sólo hay que buscar en las líneas de largo recorrido; el imprevisible pero casi siempre genial Charles Mingus le dedicó "GG Train" a la modesta línea de cercanías en la que solía viajar entre los distritos neoyorquinos de Queens y Brooklyn. Y puede que los músicos contemporáneos barajen otras alternativas de transporte, pero siguen dedicándole sentidos homenajes a nuestro medio de transporte favorito; "Las train home", de Pat Metheny, o "Last train to London", de Electric Light Orchestra, son un bonito ejemplo.
Para muchos músicos, el tren siempre ha sido una metáfora de cambio, de esperanza, de búsqueda y de bohemia. Johnny Cash llenó sus canciones de personajes que siempre tenían un billete de tren en el bolsillo... o un viaje en la imaginación. Uno de sus mejores discos, "Ride this train", está dedicado a baladas sobre el ferrocarril, y su clásico "Live at Folsom Prison", grabado en una prisión con los internos como público, recupera muchas de esas canciones que dejaban volar la imaginación de los reclusos sobre viajes que les conducirían a una nueva vida. El heredero de Johnny, Elvis Presley, tampoco pudo resistirse a la fascinación del tren y uno de sus primeros éxitos, en 1956, fue la excelente "Mistery train".
Y llegaron los sesenta cuando el mundo vivía en un cambio constante y se buscaban nuevos horizontes. Quizá una de las imágenes más logradas la consiguió un joven discípulo de Dylan, Paul Simon, que obtuvo uno de sus primeros éxitos componiendo y cantando junto a Art Garfunkel "Homeward bound". Monkees también llegaron a lo alto de las listas gracias a que tomaron a tiempo "Last train to Clarksville", una de las mejores canciones de su clásico álbum "Astral Weeks"; The Beatles avisaban de la hora a la que se habían subido a bordo en la enérgica "One after 909", y Crosby, Stills & Nash contaban cómo te sentirías viajando hacia otra manera de entender la vida en el "Marrakesh Express". Por cierto, que The Beatles crearon uno de los momentos más icónicos de la historia del pop en la escena de la estación de la película "¡Qué noche la de aquel día!", rodada en la coquetísima estación londinense de Marylebone... Pero quizá el tren más "pop" de la historia es el Festival Express, fletado para trasladar a Janis Joplin, Grateful Dead, The Band y otras estrellas a lo largo de una gira por diversas ciudades canadienses. Aquello estuvo olvidado durante mucho tiempo, hasta que hace unos años se rescataron las filmaciones del viaje y se estrenó "Festival Express", considerado ya como uno de los grandes documentales de la historia del rock. Y lo mejor de este documento gráfico son las improvisadas "Jam sessions" que se sucedían en el tren, entre ciudad y ciudad que, por ejemplo, dejan ver a una Janis mucho más inocentona, feliz y esperanzada que la imagen trágica que tenemos de ella. Poco después moriría, con apenas 27 años.
Podemos hablar de la melancolía. Sobre todo, escuchando a Tom Waits en la preciosa "Downtown train". Pero recuperemos energía con un tren cargado de esperanza y paz, el de Cat Stevens en "Peace train". Y pongámoslo a plena marcha con Jethro Tull, que en "Locomotive breath", de su mítico disco "Aqualung", imitaban con sus instrumentos un convoy. Nos cruzamos con el "Long train runnin", que lleva directamente al éxito a los The Doobie Brothers. David Bowie nos observa desde el andén cantando "Station to station". Y si queremos hacer un viaje por toda Europa con la comodidad de las nuevas tecnologías y la alta velocidad, cojamos el "Trans Europe Express", de los maestros de la electrónica contemporánea: Kraftwerk. A la altura de París puede que compartamos parte de la ruta con Jean Michel Jarre, mientras graba sonidos de trenes y pasajeros en la estación que utilizará en un álbum precursos, "Magnetic Fields". Y habría muchos más, pero lo dejaremos con un tema de un trío formado por Tomas y Steffan Rundquist, dos hermanos suecos, y el español Antonio García, que a finales de los años noventa tuvieron un tremendo pero nunca repetido éxito con "Train", una irresistible canción que decía: "Hay un tren que sale hoy, y yo voy a ir montado en él. No dejes que se vaya sin tí". Sí, hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Quizá haya uno esperando para cambiar la tuya, quizá una canción inspiradora. ¿Será alguna de las mencionadas?